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[Economía] Informe Especial: “Sin un cambio profundo en la forma de pensar, Argentina seguirá entrampada en el corto plazo”

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Docente e investigador de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) Juan Mario Jorrat es un destacado economista e investigador argentino. Nacido en Tucumán, su apellido, al decir de Juan Carlos de Pablo, está asociado desde hace más de dos décadas con el seguimiento sistemático del ciclo económico en Argentina. Premio Konex en 2016 por su contribución al Análisis Económico Aplicado, dirigió desde 1993 el Proyecto de Investigación sobre Ciclos Económicos del Consejo de Investigaciones de la UNT, declarado de interés del Senado de la Nación en 1996. En el 2009, Jorrat participó, junto a otros cuatro destacados especialistas, del Consejo Académico convocado por el gobierno de Cristina Kirchner para revisar la metodología empleada por el INDEC, incluida la metodología empleada para confeccionar el índice de Precios al Consumidor (IPC).

Por Luis Duarte

En 2009, usted formó parte de una selecta comisión de representantes de universidades nacionales, convocada por el gobierno de Cristina Kirchner para evaluar la metodología del INDEC, ¿cómo evalúa hoy la labor de ese organismo?

Las recomendaciones más importantes de las universidades nacionales se refirieron a establecer una mayor independencia y autonomía del INDEC de los gobiernos de turno. Se propuso además un IPC nacional, con cobertura y un tamaño de muestra adecuado en las 24 jurisdicciones, que fuera publicado por los organismos de estadísticas provinciales, de manera de federalizar el IPC, debiendo el INDEC solamente calcular el promedio nacional. Nada se avanzó en la primera recomendación. La segunda se cumplió parcialmente: las provincias recolectan los datos y el INDEC publica el IPC nacional. Indudablemente, se mejoraron las estadísticas de precios al consumidor, al por mayor, del costo de la construcción, se revisó las cuentas nacionales, se genera y publica un estimados mensual de actividad económica que abarca 16 sectores (EMAE), el índice de producción industrial mensual (IPIM), entre otras mejoras. Se necesita un nuevo censo económico nacional a efecto de restablecer la encuesta industrial, que provee datos de índices de empleo, índice de horas trabajadas y salarios pagados en el sector de la industria manufacturera. Además de extender la construcción del índice de producción industrial a nivel de provincias.

¿Cómo está la Argentina en materia de estadísticas, si se la compara a nivel mundial?

Se recuperó, en gran medida, la credibilidad internacional. Pero todavía estamos por debajo de los estándares internacionales de las naciones más desarrolladas respecto a la cantidad y calidad de las estadísticas nacionales y provinciales.

¿Qué indicadores elegiría para evaluar la marcha de las economías regionales?

La mayoría de las provincias no tienen estimaciones actualizadas del Producto Bruto Geográfico (PBG) ni de producción industrial. La metodología de los índices compuestos sirve también para el desarrollo de los índices compuestos de actividad provinciales. Esta metodología fue adaptada para el nivel provincial y se publicó en 2003. Se construyeron índices compuestos de actividad para las provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, NOA, Córdoba y Santa Fe. En el caso de Santa Fe se hizo un convenio con la Bolsa de Comercio de esa provincia, que desde 2007 construye y publica mensualmente el Índice Compuesto de Actividad (ICASFE), dando un valioso servicio a la provincia. Esto es un claro ejemplo de un bien público, la información para tomar decisiones, producido por una institución privada, sin financiamiento estatal, con el único propósito de contribuir al desarrollo sustentable provincial. Santa Fe es la única provincia que continúa elaborando los índices compuestos de actividad económica y el de difusión. Los indicadores son los mismos que a nivel nacional, excepto que se reemplaza la producción industrial por un agregado que incluye: la producción de algún sector importante en la economía provincial, el consumo de energía eléctrica, gas y otras materias primas para la producción industrial provincial.

¿Cómo ve el tema del financiamiento de las provincias?

Algunas provincias tienen población reducida y recursos limitados, por un lado; mientras que, por otro, la duplicación de instituciones de gobierno (justicia, cámaras legislativas y funcionarios de poder ejecutivo) incrementa los costos de los servicios que el estado provincial provee y baja su calidad. Es necesario plantear la discusión amplia de la conveniencia de mantener 24 sub jurisdicciones en Argentina y la manera de financiar esas actividades que, debieran estar orientadas no por intereses corporativos sino, más bien, por el bienestar general de las comunidades regionales.

Siendo usted de Tucumán, ¿Cuáles son, a su juicio, los principales problemas económicos del NOA?

En el mundo se ha producido, desde hace algunos años, una enorme reducción en los costos de transporte internacionales, principalmente por vía marítima. Pero todavía estamos demasiado lejos de los puertos, fundamentalmente por la falta de inversión pública en infraestructura interna: caminos, ferrocarriles. El agregado de los costos impositivos nacionales, provinciales y municipales atenta contra el desarrollo de nuevas ventajas comparativas relacionadas con la tecnología moderna del conocimiento, para el desarrollo futuro. Las provincias del NOA están, en promedio, retrasadas en estos emprendimientos a futuro, respecto a la región central del país.

Algunos sectores políticos han criticado el acuerdo con el FMI ¿Cuál es su opinión sobre el acuerdo? ¿Cómo lo evalúa?

La única manera que Argentina podía seguir viviendo más allá de sus posibilidades después del 10 de diciembre de 2015, con el ajuste “gradualista” del gasto público que poco o nulo resultado tuvo, y los demás temas de economía propuestos en la campaña política, y con un déficit fiscal creciente, era de prestado, aumentando la deuda y transfiriendo el problema al futuro. No había otra forma continuar sobreviviendo sin la ayuda del FMI. Creo que con una política ortodoxa de ajuste del gasto y las demás debilidades ya mencionadas, y de vivir con lo nuestro, la recesión iniciada a fines de 2017 se hubiera evitado. El financiamiento externo no es gratis. Mejor dicho, “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”. Siempre alguien tiene que pagar. “Sin derramamiento de sangre no hay redención”, como se dice en la Epístola a Los Hebreos.

-¿En qué medida ese acuerdo afecta -positiva o negativamente- a las provincias?

El acuerdo con el FMI no evita el ajuste, lo posterga en el tiempo. Todavía hay mucho por ajustar.

¿Qué perspectivas ve de cara a las próximas elecciones presidenciales? ¿Se realizarán sobre el mismo escenario económico nacional?

Para analizar las diferencias electorales entre las elecciones presidenciales previas a 2011 y de 2019, se puede analizar el comportamiento de algunas variables económicas importantes en los 12 meses previos a las elecciones. Excepto por el precio de la soja, que viene determinado por los mercados internacionales, las demás variables se refieren a los resultados, más o menos exitosos, de las políticas implementadas por los diferentes gobiernos, dentro de cada contexto internacional. Se puede concluir que el presidente Mauricio Macri tiene que remontar una gestión mala para poder lograr la reelección.

¿Cómo respondieron los mercados internacionales a la gestión de Mauricio Macri? ¿Hubo inversiones? ¿La economía argentina sintió esa llegada de dólares?

El apoyo que recibió el presidente Macri fundamentalmente fue crediticio, hasta que en el 2018 cambió el contexto internacional y los capitales se retiraron del mundo en desarrollo hacia los países desarrollados. Podemos comparar la variación acumulada en la inversión de cuentas nacionales en los dos periodos presidenciales, 2012-2015: la inversión cayó 9,2 por ciento en ese periodo y en 2016-2018, la inversión acumulada se redujo 16,8 adicionales. Hasta que no haya un cambio profundo en todos y en cada uno de los argentinos sobre nuestra manera de pensar el Estado, las instituciones, el modelo de economía a adoptar y los valores personales, Argentina estará entrampada en un horizonte de oscilaciones económicas de corto plazo, sin salida para resolver los serios problemas que enfrentamos desde hace décadas.

Esta entrevista fue publicada en la versión de papel de Dossier. Pulsá aquí para leer una versión resumida.

 

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Las variables seleccionadas para el ICAE (denominadas series coincidentes porque tienen movimientos cíclicos similares entre ellas y semejantes al del PIB y sus picos y valles están aproximadamente sincronizados con los del PIB), son las siguientes: (1) Indice de Producción Industrial (IPI). 01/1970 (2) Indicador Sintético de Actividad de la construcción (ISAC). 01/1970 (3) Recaudación Nacional Total (RECTOT). 01/1970 (4) Importaciones Totales (IMPD). 01/1970 (5) Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). 01/1993 (6) Ventas Totales (VTAS). 01/1994 (7) Patentamiento de Vehículos Nuevos (REGVN). 01/1994 (8) Número de Puestos de Trabajo del Sector Privado (NPTSP). 07/1994 (9) Remuneración Bruta Total del Sector Privado (RBTSP). 07/1994 (10) PIB a Precios de Mercado (PIB). 01/1970.

CICLOS ECONÓMICOS, RECESIÓN Y ECONOMÍAS REGIONALES 

¿Cómo definiría los ciclos que han caracterizado a la economía argentina en las últimas décadas?

Tomando en cuenta las amplitudes y velocidades de las fases del ciclo económico de Argentina, se puede concluir que la performance económica de nuestro país es muy pobre. Crece porque las expansiones duran el doble que las recesiones. Desde el pico de actividad de 2011, la economía se mueve con una tendencia decreciente en sucesivos ciclos muy cortos, como estertores agónicos. Argentina no tiene ni instrumentos ni políticas de estado que permitan una convergencia suave al crecimiento potencial, única manera de reducir el nivel de pobreza de manera permanente. Argentina tiene además problemas de política macroeconómica serios: fragilidad institucional, déficit fiscal crónico, falta de políticas de estado respecto al excesivo gasto público, a la seguridad social, a la alta carga impositiva agregada por los tres niveles de gobierno, a la dependencia del financiamiento externo, pequeño tamaño del sector exportador, etcétera. Estas deficiencias internas la hacen muy lábil a los shocks externos e internos.

 ¿En qué medida esos ciclos afectan a las economías regionales?

El impacto de los ciclos recae sobre las diferentes regiones del país y todos sus habitantes: disminución en el empleo, aumento del desempleo, baja en los salarios reales, caída del consumo, la construcción y la inversión, caída del PIB. Generalmente, durante las recesiones aumentan las exportaciones. La Argentina es una economía cerrada a los mercados internacionales y la disminución de la demanda interna genera un aumento de las exportaciones. Algunas regiones pueden iniciar las recuperaciones antes que otras, dependiendo de la naturaleza del shock que generó el ciclo económico. Establecer esto requeriría un muy importante incremento en las estadísticas provinciales y regionales.

 ¿Cuál ha sido el impacto de la recesión?

Una manera de cuantificar el impacto de la última recesión, iniciada en noviembre de 2017, es analizar los desvíos de las llamadas “series coincidentes” con respecto a sus máximos previos (ver Gráfico). La idea es presentar el costo de la recesión en términos de caída de producción de los sectores que representan las series coincidentes. Ahí podemos ver que el patentamiento de vehículos automotores nuevos (REGVN) está 55,9 por ciento debajo del número máximo de ventas anterior. Las importaciones totales (IMPD), por su parte, están 44,2 por ciento por debajo de su máximo previo (un gran componente de las importaciones son los productos semi industrializados, insumos de la industria y los bienes de capital, componentes de la inversión). Lo mismo ocurre con las demás series coincidentes: Ventas totales (VTAS); Índice de producción industrial (IPI); Recaudación nacional total de impuestos y aportes y contribuciones a la SS (RECTOT); Remuneraciones brutas totales del sector privado (ingreso del sector trabajador privado, RBTSP);  Sector de la construcción (ISAC); ICAE; Estimador mensual de actividad económica (EMAE); y PIB. El empleo del sector privado (NPTSP) cayó ya un 2,7 por ciento respecto al máximo empleo anterior, lo que representa 17.000 puestos de trabajo perdidos. Las menores caídas se registran en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y el PIB. Esto se debe a que éstas son definiciones amplias de la actividad económica, donde el sector de servicios contribuye con el 56 por ciento.

¿Qué son los ciclos económicos?

Los ciclos económicos son oscilaciones en el nivel general de actividad económica de un país o región. Son periodos en que la producción agregada de numerosos sectores económicos productores de bienes y servicios aumenta (expansiones), seguidos por épocas en que la actividad disminuye en la mayoría de los sectores económicos (recesiones). Este tipo de oscilación en el nivel de actividad económica se denomina “ciclo clásico” y es característico de numerosas economías con diferentes tamaños del estado y grado de desarrollo, cómo lo demostró la recesión mundial del 2008.

En economías con crecimiento sostenido a lo largo del tiempo, se habla de “ciclos de crecimiento” y se refiere a épocas en las que la actividad económica crece por encima (aceleraciones) o por debajo (desaceleraciones) del crecimiento potencial. Este consiste en un sendero de crecimiento de largo plazo, sostenible en el tiempo. Para nuestro país, el análisis de ciclos de crecimiento da resultados similares a los ciclos clásicos, por la ausencia de crecimiento sostenido de largo plazo.

Argentina registra desde enero de 1970 hasta marzo de 2019, un total de 11 ciclos definidos de “pico a pico”. Pico es la fecha de un máximo relativo de actividad económica; mientras que el valle es la fecha del mínimo relativo. Ambas fechas, picos y valles, se denominan generalmente puntos de giro de la economía. Son fechas en la que se produce una reversión de ciclo, se pasa de una fase recesiva a una expansiva o viceversa.

¿Cómo se miden los ciclos económicos?

La medida generalmente aceptada de la actividad económica es el Producto Interno Bruto (PIB) que mide el total de bienes y servicios finales elaborados durante un determinado periodo de tiempo. El PIB se mide trimestralmente y sus resultados se publican con un trimestre de demora: Al fin de cada trimestre se conocen las estadísticas del PIB del trimestre anterior. La tardanza promedio de los datos del PIB es de 4,5 meses, demora que lo torna inútil para los estudios del ciclo económico que demandan información mensual y más actualizada. Para solucionar estos inconvenientes se construye para Argentina el Índice Compuesto de Actividad Económica (ICAE) siguiendo la metodología del National Bureau of Economic Research (NBER) y Moore (1950) con modificaciones introducidas por el economista Juan Mario Jorrat para mejorar la eficiencia de las estimaciones.

El ICAE se confecciona mensualmente en base a nueve series mensuales seleccionadas y al PIB trimestral, cuando está disponible. Todas las variables son ajustadas por variaciones en los precios, por estacionalidad y por irregulares extremos. Las variaciones trimestrales del ICAE calculado excluyendo el PIB, tienen una alta correlación (de 0,80) con las variaciones trimestrales del PIB. Además, las variables incluidas son de rápida disponibilidad y el ICAE se estima cuando por lo menos la mitad de las series tienen valores. El rezago típico de los datos del ICAE es de dos meses.

Análisis gráfico del Índice Compuesto de Actividad Económica (ICAE)

Se puede ahora apreciar la gráfica del ICAE de Argentina, mensual, desde enero de 1970 hasta marzo de 2019, con los puntos de giro de la economía: picos y valles, y las recesiones marcadas como zonas grises, estándar internacional.

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Puede observarse en el gráfico el crecimiento en la década de 1970, la declinación en la década de 1980, la gran recesión 1987-1990, el crecimiento de 1990 a 1998, la gran recesión 1998-2002, el crecimiento constante mientras que los precios de las materias primas de exportación fueron tan favorables y el estancamiento desde 2011.

Análisis gráfico del Índice de Difusión de Series Coincidentes (IDSC)

Para cada mes se tiene información sobre las variaciones mensualizadas de aproximadamente 10 variables, en seis meses son 60 observaciones, un buen número desde el punto de vista estadístico para conseguir estabilidad y representatividad.

Una medida de la generalización de la fase del ciclo actual entre los sectores coincidentes viene dado por el porcentaje de series que contribuyen positivamente a la actividad económica entre las 60 observaciones, aproximadamente. Este porcentaje, ajustados por su promedio y su escala, es el Índice de Difusión de Series Coincidentes (IDSC) [1]

El IDSCO, mensual, desde junio de 1970 hasta marzo de 2019, con las recesiones destacadas como zonas grises, estándar internacional, se presenta en el Gráfico 3.

[1] Una variación de este índice fue usado por primera vez en el NBER en la década de 1930 para estudiar los ciclos económico, después de la gran depresión en EE.UU. La recesión se definía cuando más de la mitad de las series de los diferentes sectores estaban cayendo. Por ello su promedio se ajusta al 50% y la escala al intervalo (0%. 100%).

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Es muy interesante notar que el índice de difusión (IDSCO) cae antes del inicio de cada recesión y permanece por debajo del 50% durante las fases contractivas. Mientras que, antes del fin de las recesiones, el IDSC empieza a crecer, superando el 50% alrededor de la fecha del fin de las recesiones o inicio de las expansiones.

En los tres primeros meses de 2019 el comportamiento del IDSCO estaría indicando la proximidad del punto de giro de la economía argentina en el mediano plazo, cuando llegue al 50%. Esta propiedad no está exenta de señales erróneas, pero son poco frecuentes y están relacionadas con las fases de aceleraciones y desaceleraciones del ciclo de crecimiento.

Análisis gráfico de las variaciones anuales y anuales suavizadas del Índice Compuesto de Actividad Económica (ICAE))

Además de los dos índices descritos hasta ahora (ICAE e IDSCO), el análisis se complementa con las estimaciones de la tasa de cambio anual logarítmica (TCAL), de la variación anual suavizada de seis meses (VAS-06) y de las bandas de confianza del 95% alrededor de la variación anual promedio del ICAE y del PIB.

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En el gráfico de la variación anual del ICAE se muestra la TCAL y tres líneas horizontales. La mayor de ellas (2,8% anual) señala que variaciones anuales por encima de esa línea son “significativamente mayores” que la tasa media de crecimiento anual (2,0% anual) del PIB y del ICAE, indicando un periodo de rápido crecimiento económico. Mientras que tasas anuales menores que el límite inferior de la banda (1,3% anual) son “significativamente menores” a la variación promedio e indican una economía dinámicamente débil o decreciendo, si los valores son negativos.

La TCAL ofrece también información sobre el estado de la economía y las perspectivas del corto plazo. Cuando la TCAL corta desde arriba las tres bandas, Argentina entra rápidamente en recesión. Mientras que cuando la TCAL corta desde abajo las tres franjas, la economía está en plena expansión. Pero no es muy útil para predecir el cambio de estado de la economía, sólo para confirmarlo. Como tasa anual solamente toma en cuenta la información de dos momentos del tiempo separados por 12 meses

La variación anual suavizada de seis meses (VAS) tiene capacidad para predecir en el corto plazo los cambios de estado o puntos de giro de la economía. La VAS toma en cuenta la información de 13 meses, se la obtiene calculando la variación entre el mes corriente y el promedio de los 12 meses anteriores expresado como tasa anual.[1]

[1] El calificativo “seis meses” se refiere a que el promedio de los 12 meses anteriores se encuentra centrado 6 meses atrás del mes en que se computa la VAS-06, es importante para la expresión como tasa anual.

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En el gráfico de la VAS del ICAE se aprecia que la VAS atraviesa la banda inferior al inicio de las recesiones, excepto en los años 1983 y 1993, momentos que corresponden a desaceleraciones del ciclo de crecimiento. Mientras que cada vez que la VAS alcanza un mínimo, la recesión termina a los pocos meses. En la última recesión, iniciada a fines de 2017, la VAS alcanzó un mínimo relativo a fines de 2018, eso indicaría que la recesión actual está próxima a concluir.

¿Puede predecirse los puntos de giro de la economía?

Predecir los puntos de giro de la economía significa saber con anticipación cuando se producirá el cambio de fase del nivel de actividad económica. La metodología descrita para el índice coincidente se ha usado en un grupo de series que se denominan líderes porque sus puntos de giro ocurren, en promedio, antes que los cambios de fase del ciclo económico.

El Índice Compuesto Líder de la Economía (ICLE) está en revisión porque el INDEC ha suspendido la Encuesta Mensual Industrial que proveía importantes series como las horas promedio por obrero trabajadas en la actividad industrial, la razón precio de manufacturas a costo laboral unitario y la productividad media por hora trabajada en el sector industrial. Este grupo de series era muy importante componente del ICLE.

Este ICLE tenía un poder predictivo de 7 meses con una probabilidad histórica de aciertos del 80% que subía al 100% al considerar los ciclos de crecimiento.

El resto de las series líderes, relacionadas con dinero y mercados financieros, no dan señales claras de que la recesión esté pronto a terminar.

Para un posterior se presentará un artículo explicativo del ICLE.

¿Qué conclusiones sacamos de este análisis?

  • Tomando en cuenta las amplitudes y velocidades de las fases del ciclo económico de Argentina, se puede concluir que la performance económica de nuestro país es muy pobre, crece porque las expansiones duran el doble que las recesiones.
  • Desde el pico de actividad del 2011, la economía se mueve con una tendencia decreciente en sucesivos ciclos muy cortos como estertores agónicos.
  • Argentina no tiene ni instrumentos ni políticas de estado que permitan una convergencia suave al crecimiento potencial, única manera de reducir el nivel de pobreza de manera permanente.
  • Argentina tiene problemas de política macroeconómica serios: fragilidad institucional, déficit fiscal crónico, falta de políticas de estado respecto al excesivo gasto público, a la seguridad social, a la alta carga impositiva agregada por los tres niveles de gobierno, a la dependencia del financiamiento externo, pequeño tamaño del sector exportador, etc. Estas deficiencias internas la hacen muy lábil a los shocks externos e internos.

 

 

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