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Entrevista a ROBERTO DIB ASHUR: “Tenemos que preparar a los chicos para enfrentar este mundo”

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En las provincias del NOA, la pobreza y la ruralidad, y las dificultades de los pobladores para acceder a la secundaria, ponen a los habitantes del norte en una situación de desventaja enorme, señala en esta entrevista Roberto Dib Ashur.

Dib Ashur tiene un Master en Economía y un MBA en Liderazgo Estratégico. Fue Ministro Educación Ciencia y Tecnología de la provincia de Salta entre 2011 y 2016, Secretario Financiamiento Internacional entre 2009 y 2011 y Vicerrector administrativo de la Universidad Católica de Salta (UCASAL) entre 2016 y 2017. Actualmente se desempeña como profesor de grado y post grado en las universidades de Buenos Aires (UBA) y Nacional de Salta (UNSA). Es Senior Executive Fellow en la Universidad de Harvard.

¿En qué clase de mundo vivimos hoy?

El mundo experimenta hoy dos grandes transformaciones. Por un lado, estamos viviendo lo que se conoce como la cuarta revolución industrial. Fenómenos tales como la nanotecnología, la biotecnología, el internet de las cosas, la big data,el bitcoin han hecho un mundo mucho más cerrado, muy competitivo, donde se hacen necesarias más que nunca las llamadas STEM (sigla en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). Por otro lado, vivimos algo que podríamos denominar “darwinismo tecnológico”. Aquellos que no sepan innovar y adaptarse van a perder oportunidades, con lo cual es imperioso enseñar innovación y adaptabilidad.

¿Hay capacidad de innovación en la Argentina?

Nosotros tenemos sistemas muy duros, muy pesados. Supongamos que logremos ponernos de acuerdo y decidimos que la robótica es la clave y durante un año comenzamos a hacer robótica, buscamos los profesores, preparamos los contenidos, identificamos a los alumnos, logramos las aprobaciones, etcétera, pero para sacar la primera cohorte nos va a llevar diez años. En ese tiempo, en este mundo, pueden pasar muchas cosas, con lo cual me parece que la velocidad de adaptar los sistemas educativos es también fundamental.

¿Qué pasa en materia de inversión?

En la década  del 2000, América Latina y El Caribe achicaron la brecha de desigualdad con el resto del mundo. Los países desarrollados, sin embargo, están haciendo hoy una inversión en capital humano y en tecnología muy grande, muy superior a la que estamos haciendo América Latina. La inversión que hacemos nosotros en investigación y desarrollo es del 0,6 por ciento del PBI mientras que en Israel es del tres por ciento. En general, podemos decir que los países en desarrollo invierten en estas áreas en una relación de tres a uno. Además hay mucha inversión en capital humano no solamente en investigación y desarrollo. De esa forma se produce un gap. Si un país invierte en capital humano, en conocimiento, mientras que otro no lo hace, esa brecha se va a abrir en el tiempo.

¿Qué porcentaje termina la primaria, la secundaria, las carreras universitarias?

La población económicamente activa (PEA), que es la  que se presenta al mercado laboral, en la Argentina es de aproximadamente un 42 por ciento del total. De ese porcentaje, el 49 por ciento tiene el secundario incompleto, sólo el 27 por ciento completa el secundario y apenas un 17 por ciento tiene estudios universitarios. Y entre estos últimos, las carreras preferentes no siempre están vinculadas a las ciencias, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas. Sin embargo, estas son las áreas que nos permitirán competir en la cuarta revolución industrial. Son las áreas preferentes para el desarrollo. Sólo la preferencia por estas áreas, más la innovación y la  adaptabilidad nos puede preparar para este nuevo mundo.

¿Cuál es la situación en el norte argentino?

El norte argentino tiene resultados socioeconómicos mucho más bajos que el resto de la Argentina, incluidos los resultados educativos. Necesitamos dos cosas: fortalecer los logros y tener un plan de educación que nos vaya llevando a que todas las variables educativas crezcan. Nosotros, desde el Ministerio de Educación, elaboramos dos planes de educación (2012-2016 y 2016 -2020), con indicadores objetivos, los cuales mejoraron casi en su totalidad. Ahí mostramos cómo estábamos en 2007, cómo en 2014, qué objetivos había para el 2016 y qué esperamos para el 2020. Suscribimos los objetivos y los cumplimos. Es posible avanzar en una planificación. Salta estaba en los últimos niveles en matemática, lengua, ciencias naturales y ciencias sociales. Ahora está por encima de la media nacional.

La evaluación es por lo tanto crítica…

Trabajar con evaluaciones estandarizadas es fundamental. Y esas evaluaciones tienen que tener varios condimentos: tiene que ser oportuna, los resultados de las mismas deben llegar a tiempo y hay que realizar un plan de mejora que vaya al lado de la evaluación estandarizada. Evaluarnos nos lleva a saber qué es lo que tenemos que mejorar.

La geografía salteña no ayuda…

La geografía salteña es muy diversa. Tiene 155 mil kilómetros cuadrados, con muy baja densidad. Tenemos 320 secundarias (teníamos 200 e incorporamos 120). Tanto en educación superior como en secundaria y en primaria, la provincia está hoy cubierta. Y acá hay una gran discusión con los funcionarios en Buenos Aires, que quieren que todos los alumnos vengan a Salta capital, o por lo menos a dos centros o lugares en la provincia. A mi juicio,  si nosotros sacamos la educación superior de Iruya, allí no se va a estudiar más. Es esta oferta o ninguna.  Salta, hasta hace ocho años, no tenía secundarias en todos los municipios. Ni hablar de los parajes. Los pobladores tenían por lo tanto que optar. Si eras de Amblayo, tenías que elegir entre dejar de estudiar a los 13 años o dejar tu casa para ir a estudiar a otro pueblo. Y si los chicos se empiezan a ir, luego, detrás de ellos, se van los papás, y así los pueblos se despueblan. Desde el obelisco las cosas se ven distintas, y es un lugar muy peligroso para tomar decisiones. Ahora, hay que mejorar la oferta, estoy de acuerdo.

¿Las razones para concentrar la educación son de índole económica?

Son razones de índole económica y de calidad. A juicio de esos funcionarios, no se puede llegar a todos los lugares con calidad. Ahora, para hablar de calidad, primero hay que tener una oferta educativa. Yo defiendo el federalismo y defiendo la educación, y voy a esperar que esa educación sea de mayor calidad. La palabra clave es la equidad. Que todos tengan las mismas oportunidades. Si no todos tienen las mismas ofertas, pues, no tienen las mismas oportunidades. No es lo mismo trasladarse a un centro o lugar de estudios desde una ciudad que hacerlo desde la montaña, o del Chaco salteño, o de la Puna.

¿Qué nos demanda el mundo, y cómo lo podemos hacer?

Existen carreras que el mundo demanda, como las vinculadas a las STEM. Existen también las áreas de vacancia. Esto se refiere a la relación que hay entre la oferta educativa y la producción local. Salta, para poner un ejemplo, es muy heterogénea. En la Puna hay minería, turismo y condiciones para la astronomía; en los valles, vitivinicultura, tabaco y una producción con mano de obra intensiva; en el norte hay petróleo y otros tipos de producciones.

Los planes tienen que tener en cuenta la demanda local…

El área de vacancia se relaciona a lo que produce tu lugar y la formación de la gente del lugar en relación con la producción. Si en un ingenio, tienen que pagar a ingenieros para que vengan de otro lugar, porque no tienen ingenieros en esa zona, algo no anda bien. Se trata de adecuar la oferta a la producción local. En esto, en Salta, estamos en camino, pero debemos insistir y cubrir la mayor cantidad posibles de áreas de vacancia. En Tartagal, por ejemplo, donde hay petróleo, tenemos una Ingeniería en Perforaciones, que es única en Argentina. Los chicos que se reciben ahí los toman de toda América Latina. Además, la Universidad Nacional de Salta ha abierto nuevas carreras en Cafayate, Orán, Metán, Rosario de la Frontera y Santa Victoria relacionadas a la producción.

¿Qué otros aspectos hay que tener en cuenta?

La tercera pata de la educación es la vanguardia. Esto abarca los llamados “servicios basados en el conocimiento”. Estos servicios se dividen en tres partes: el bussines process outsourcing (BPO), que es lo que aquí conocemos como consultoría en general, la investigación y el desarrollo aplicado a la transferencia de conocimiento y las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación) y la Multimedia. Un ejemplo podría ser lo que está haciendo la Universidad de Rafaela, donde tienen una licenciatura en desarrollo de videojuegos. Los chicos empiezan a estudiar y ya están con demanda de trabajo.

¿Cómo está Argentina en materia de servicios basados en el conocimiento?

Argentina exporta 6500 millones de dólares al año en servicios basados en el conocimiento. Se trata de la actividad exportadora argentina de mayor crecimiento de los últimos veinte años. Mientras la Argentina sigue exportando manufactura de origen agropecuario o relacionada a la primarización de las exportaciones, esta exportación es vanguardia, y viene creciendo a buen ritmo. Argentina tiene varias ventajas en cuanto a los servicios basados en el conocimiento. Una de ellas es que el argentino habla mejor idiomas que un indio, y menciono a los indios porque la India es  competencia directa nuestra. Tenemos además el mismo huso horario que Estados Unidos, el país que más nos demanda en este campo. Competimos también con Europa, que tiene cinco o seis horas de diferencia. Se trata de una gran oportunidad porque esto hacer lo que se conoce como catch up, que es el “salto de rama” en lo que el mundo necesita, y que nosotros podemos brindarle. La Argentina ya está inmersa en ese mundo. Lo que necesitamos ahora es que se generalice, que no solamente lo hagan en Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, sino que también lo puedan hacer en las provincias como la nuestra.

¿Qué pasa con las tecnicaturas?

Países como Suiza, Australia, Alemania tienen técnicos bien formados, que son el motor de la economía. En la Argentina, vos tenés la secundaria en un lado y la universidad en otro, y en el medio, las tecnicaturas, en función de lo que va demandando la propia economía del lugar. Entonces ¿cuál es el problema? El problema es que las tecnicaturas son largas y tediosas. En los países mencionados las dividen en tres partes. Pongamos por ejemplo una tecnicatura en electricidad. Los alumnos cursan ahí en forma modular y al final del primer año ya obtienen un título: asistente de electricidad. En el segundo ya son técnicos electricistas. En el tercero son técnicos superiores en electricidad. Los alumnos por lo tanto están siempre habilitados para trabajar. En la Fundación Red de Acción Política (RAP), donde nos juntamos ministros y ex ministros de educación, de la nación y las provincias, legisladores pertenecientes a distintos partidos políticos, de todas las provincias, hemos elaborado una serie de propuestas para la creación de institutos politécnicos en todo el país, que puedan hacer el trabajo antes descripto. Para ello, no hace falta crear una ley o inventar un presupuesto. En la nación existen recursos que por ley están destinados al Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). Lo que tenemos que hacer ahora es proponernos a crearlos y que se haga en todas las provincias. Se trata de un elemento clave para la educación para el desarrollo.

¿Cómo estamos en el NOA con respecto al panorama argentino y mundial?

Estamos muy atrasados en muchas cosas. Los argentinos, como se señaló, son muy buenos en materia de servicios basados en el conocimiento, aprenden e innovan, y no pierden la posibilidad del catch up. En el NOA, sin embargo, la pobreza y la ruralidad, las dificultades de los pobladores para acceder a la secundaria, y ni hablar a la universidad, nos ponen en una situación de desventaja enorme. Tenemos baja conectividad, costos de transporte imposibles, obstáculos para salir al Pacífico, menor nivel de educación, mayor pobreza, y presupuestos mucho más pequeños por habitante que los que tienen las cinco provincias más grandes de la Argentina. En materia de producto bruto per cápita tenemos una diferencia de siete a uno entre las áreas más ricas y las más pobres. Capital Federal tiene un producto bruto per cápita parecido al de los países de la OCDE mientras que el de las provincias del norte se parece más al de un país africano. Adicionalmente, entre el 80 y 90 por ciento de los presupuestos provinciales proviene de los recursos nacionales de la coparticipación federal.

¿Cómo afecta esa circunstancia los presupuestos educativos?

De acuerdo a lo establecido en el Artículo 75, inciso 2, de la Constitución Nacional, la Coparticipación debe generar un grado equivalente de desarrollo. Cuando estábamos trabajando en el gobierno provincial, con un grupo de economistas, planteamos la creación de un fondo de convergencia. Lo hemos escrito y presentado en el Congreso. Por eso, cuando tomamos los indicadores socioeconómicos, encontramos diferencia abismales entre una parte del país y la otra.

Negocios en Salta

¿Cuáles deberían ser los objetivos principales?

Lo primero es ir desde abajo hacia arriba. Eso implica seguir trabajando con alfabetización. Lo segundo es fortalecer lo pedagógico en la primaria. En la secundaria el desafío es aggiornar el siglo 21 para que los chicos aprendan y no se aburran, y no abandonen la escuela, porque tenemos una gran deserción en la secundaria. Ya hay intentos de avanzar con la tecnología, con la robótica, con la conectividad. Y hace falta empezar con las prácticas profesionalizantes, con la educación dual, que es lo que hacen otros países. Tenemos además que seguir avanzando en relación a la educación técnica profesional, la creación de los politécnicos de alta calidad que nos permitan vincularnos a un modelo de trabajo, seguir pensando en la educación preferente, en carreras que tengan en cuenta  tanto la vanguardia como las áreas de vacancia dentro de cada una de las regiones argentinas. Tenemos que reducir la repitencia, lograr mayor cobertura, más inclusión y menos abandono en el colegio. Si un chico abandona la escuela, la provincia lo va a tener que contener por otro lado.

En cuanto a las carreras preferentes, como la programación, por ejemplo, ¿tienen un límite? Si se abre una de esas carreras en Salta, ¿en cuánto tiempo se puede saturar la demanda del mercado?

Una ventaja competitiva dura cinco  años. Por eso las palabras claves son innovación y adaptabilidad, por eso di el ejemplo de la robótica. Si no se es dinámico, si se demora diez años en sacar el primer egresado en un tema que hoy es vanguardia, vamos a llegar tarde. Por eso necesitamos carreras más cortas, más flexibles. Cuando las empresas te dicen necesitamos técnicos en esta área, los necesitamos hoy, no de acá a diez años. El mundo hoy es muy veloz. Estamos inmersos en la cuarta revolución industrial. Tenemos que preparar a los chicos para enfrentar este mundo. Hay que estudiar, estar atentos y tener la capacidad de ser flexibles. Si permanecemos muy estructurados, viene la ola y nos pasa por encima.

Por Héctor Vanolli y Rodrigo España

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